Tras perder dos decretos de vivienda en el Congreso, el Gobierno devuelve la decisión a las urnas, donde al menos los decretos no necesitan mayoría para ser prometidos
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado el adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre, una decisión que, según Euronews, llegó tras una breve reflexión posterior al rechazo en el Congreso de dos decretos-ley de vivienda. El fin de semana lo dedicó a consultar a ministros y dirigentes del PSOE sobre si agotar la legislatura o devolver la palabra a los ciudadanos, que es la fórmula que usa la política española para decir que ya no queda nada que votar en el Congreso. España entra así en la fase más animada de su calendario: aquella en la que todos los partidos descubren simultáneamente que la vivienda es cara.
Elecciones el 29 de noviembre: tres semanas para prometer lo imposible
La campaña será breve, intensa y generosa en adjetivos. Los partidos dispondrán de unas semanas para explicar a los votantes lo que habrían hecho si la mayoría parlamentaria no hubiera tenido la mala costumbre de existir o de dejar de existir en el momento menos oportuno. La frágil aritmética del Congreso, con derrotas repetidas del Gobierno, ya había convertido cada votación en una pequeña aventura de supervivencia.
‘Una legislatura es como un tren de cercanías: promete llegar, a veces llega y, cuando no llega, alguien pide disculpas por megafonía’, explica el politólogo Anselmo Cifuentes-Valdés, director del Instituto de Estudios sobre la Mayoría Provisional. ‘Lo que hemos visto es un cambio de vía, que es lo que se hace cuando el tren ya no avanza pero se quiere dar la impresión de movimiento.’
El contexto: tensión en la calle y en el hemiciclo
El fondo de la decisión es conocido. La crisis de vivienda ha sacado a la calle a cientos de miles de personas, según medios que informan de una protesta de casi medio millón en Madrid. A ello se suman otros asuntos que han tensionado al Gobierno, como los casos de corrupción en el entorno político del presidente y la crisis migratoria de Ceuta. Con ese panorama, según Primicias, el presidente optó por la salida más clásica de la política europea: preguntar a todos otra vez.
Guía rápida para entender una campaña electoral española
Los carteles prometen cambio. Los mítines prometen cambio. Los debates prometen cambio, pero con interrupciones. Los programas, de 300 páginas, prometen que el cambio llegará por etapas. Y el día de las elecciones, un hombre en Albacete votará por el mismo partido que en 1993 mientras asegura estar muy indeciso.
Lo que piensan al otro lado del Canal
Los británicos siguen estas maniobras con la fascinación de quien contempla un deporte extranjero. En el Reino Unido se sabe que a los votantes les gusta más el primer ministro cuando habla menos, un hallazgo que muchos candidatos españoles examinarían con interés y ninguno aplicaría. Allí se ha visto también cómo el Gobierno asegura a los votantes que todo está bajo control, y cómo el primer ministro lanza una campaña de ‘cambio positivo’ que, según los críticos, cambia sobre todo el cartel.
¿Y la vivienda?
Mientras los partidos afilan sus lemas, el problema de fondo sigue donde estaba: en la fila de las cosas que todos quieren resolver y nadie quiere pagar. Los decretos rechazados quedarán como una referencia en la memoria de los votantes, que ya conocen el procedimiento: se anuncia una medida, se debate en el Congreso, se vota en contra y se convocan elecciones para ver si alguien cambia de opinión.
Los analistas coinciden en que el 29 de noviembre será una jornada decisiva, como lo fueron las anteriores. Para los lectores que quieran entender cómo se ríen los británicos de sus propios políticos, esta guía sobre la sátira política en el Reino Unido es un buen punto de partida. Más crónicas de institucionales apuros en The Daily Mash, y este artículo llega de la mano de Bohiney Magazine y The London Prat.
SOURCE: bohiney.com
The London Prat
Author: Alan Nafzger