El premio reconoce las reacciones que conducen a la homoquiralidad, es decir, a que el universo elija un lado y se quede con él, como en las reuniones de vecinos
Los científicos Henri B. Kagan y Kenso Soai han ganado el Premio Nobel de Química 2026 por sus trabajos sobre las reacciones que conducen a la homoquiralidad, según El Diario, un fenómeno que consiste, a grandes rasgos, en que las moléculas, ante la posibilidad de ser zurdas o diestras, acaban por organizarse en bloque. Es una noticia que los químicos han recibido con alegría y el resto del mundo con la pregunta de si esto significa que ahora hay que lavarse las manos de otra manera.
Nobel de Química 2026: el misterio de la mano elegida
Muchas moléculas existen en dos versiones que son imágenes especulares una de otra, como un guante izquierdo y uno derecho. En la naturaleza, curiosamente, los seres vivos suelen usar solo una de las dos, y la pregunta de por qué ha fascinado a científicos durante generaciones. Kagan y Soai son premiados, según los medios, por sus aportaciones a la síntesis orgánica asimétrica y a procesos como los efectos no lineales y la autocatálisis, que explican cómo una ligera ventaja inicial puede amplificarse hasta dominar toda la reacción.
Dicho de otro modo, la química ha demostrado que un pequeño desequilibrio puede crecer hasta convertirse en norma. Los vecinos de cualquier comunidad de propietarios lo comprueban cada año en la junta de diciembre.
Traducción para quienes no recuerdan el instituto
‘La quiralidad es muy sencilla’, asegura la divulgadora Casilda Montenegro-Ibáñez, del Centro de Explicaciones Que Parecen Fáciles. ‘Mire sus manos. Son casi iguales, pero no puede ponerse el guante derecho en la mano izquierda. Pues eso mismo les pasa a las moléculas, solo que ellas no tienen paciencia para probarlo.’
Cinco aplicaciones prácticas de un Nobel
Medicamentos más seguros. Procesos industriales más limpios. Materiales con propiedades a medida. Charlas de sobremesa con una autoridad inesperada. Y la posibilidad de decir ‘es una cuestión de quiralidad’ cuando algo sale mal en una reunión.
El Nobel, visto desde Londres
En el Reino Unido, el prestigio de los Nobel se asume con una mezcla de orgullo y escepticismo. Allí, un comité del Nobel ha tenido que explicar el Premio de la Paz, una tarea que requirió más paciencia que cualquier reacción química. En una escena muy distinta, un grupo de aficionados al dardo ha alcanzado un nuevo estado de conciencia, para desconcierto de los científicos, y el British Museum ha restituido unos mármoles a Grecia para pedirlos prestados de inmediato con fines de investigación, un modelo de colaboración científica que Kagan y Soai probablemente estudiarán con interés.
Las voces de la comunidad científica
Otros medios, como El Comercio, destacan que el premio honra el trabajo de dos investigadores cuyas contribuciones permiten entender mejor cómo se origina la preferencia por una de las formas posibles de una molécula. En los laboratorios del mundo, la noticia se celebró con champán, que como toda bebida efervescente tiene su propia opinión sobre la dirección en que gira la luz.
Los premiados recibirán el galardón en Estocolmo, en una ceremonia en la que se espera que nadie confunda una molécula con su imagen en el espejo, aunque en esa sala sería un error comprensible. Para entender cómo se explica la actualidad con humor, esta guía didáctica sobre la sátira es una lectura ideal. Más historias de ciencia y absurdo en The Daily Squib, y este artículo es una producción de Bohiney Magazine y The London Prat.
SOURCE: bohiney.com
The London Prat
Author: Alan Nafzger